Los aniversarios son ocasiones de celebración y también oportunidades para hacer balances. Desde un archivo universitario con sede en la ciudad en la que nació Ángel Rama un 30 de abril de hace cien años, proponemos un recorrido somero por los vestigios de la labor del gran crítico literario uruguayo en archivos dispersos. Al hacerlo, nos interrogamos acerca del papel de los acervos documentales a la hora de seguir escribiendo y pensando sobre Rama, su trayectoria y su obra e invitamos a reflexionar sobre la importancia de los documentos para la historia intelectual de nuestro continente.
En el barrio montevideano de Malvín, Amparo Rama, hija mayor de Ángel Rama e Ida Vitale, custodia un valiosísimo conjunto de papeles, fotografías y cassettes que conforman el Archivo Personal del crítico literario. Ordenado en cajas y clasificado en series gracias a un prolijo trabajo técnico hecho hace algunos años, es un acervo ineludible para el estudio de esta trayectoria intelectual. Como es habitual en los archivos personales, se trata de un conjunto heterogéneo de objetos que tensiona algunas nociones de la archivística tradicional, concebida para describir documentación producida en marcos institucionales más rígidos. Es el gesto de instituir el Archivo el que convierte a estos objetos en documentos, algo que suele ir acompañado de la conciencia del valor de lo que se ha reunido y de la preocupación por su conservación y disponibilidad en el futuro. Manuscritos, apuntes, correspondencia, diarios, documentación personal, fotografías, contratos, fotocopias, entre otros materiales, permiten una aproximación a la labor intelectual de Ángel Rama, a su vida y a la red de relaciones en la que participaba activamente.
Amparo Rama, además de custodia de este patrimonio, ha sido promotora de varios emprendimientos de difusión de la memoria de su padre con base en este y otros repositorios. Por ejemplo, una reciente página web (https://angelrama.uy) reúne la obra del crítico y también ofrece una ventana al archivo. La reunión de la obra implicó un arduo trabajo de identificación y organización de materiales que circularon en muy variados contextos editoriales. En 1986, pocos años después de la trágica y repentina muerte de Rama, vio la luz un minucioso trabajo de identificación y ordenamiento de la obra a cargo de Álvaro Barros Lémez, que se publicó junto a una detallada cronología elaborada por Carina Blixen. Hoy, la digitalización permite tomar contacto con copias de aquellos textos. Estos materiales también serán el archivo al que acudirán quienes se interesen por Rama y su producción.
Una sección específica de la web (https://angelrama.uy/correspondencia/) nos aproxima a una muestra de correspondencia enviada y recibida por Rama: cartas manuscritas o mecanografiadas, tarjetas postales y transcripción de los textos de correspondencia que se conservan en diversos repositorios. He aquí otra operación de reunión y de conformación de un nuevo archivo, una labor que estuvo por detrás del libro Una vida en cartas. Correspondencia 1944-1983 que publicó Estuario en 2022 también a impulso de Amparo. En el libro se pueden recorrer cuatro décadas de intercambios epistolares con la literatura y la cultura latinoamericana en el centro pero, claro está, atravesadas por la vida y todo aquello que forma parte de vínculos interpersonales de la esfera privada, que en general no fueron escritos para su publicidad. Este no fue el primer libro de correspondencia con Rama como protagonista ya que la misma editorial en 2016 había editado las cartas que intercambió con el crítico brasileño António Cândido, esta vez a impulso del profesor Pablo Rocca. Este otro libro iluminaba la relación del uruguayo con Brasil y con las formas de concebir la crítica por parte de Cândido que fue muy significativa para Rama a partir de los contactos que mantuvieron desde 1960.
La carrera de Ángel Rama como crítico literario se forjó en buena medida en medios de prensa. Revistas culturales como Clinamen, publicada por estudiantes de la Facultad de Humanidades y Ciencias entre 1947 y 1948 fueron experiencias formativas, y el trabajo realizado en el semanario Marcha fue fundamental para su proyección continental. De esta manera, otro archivo se recorta en las páginas firmadas por Rama en esos y otros medios de prensa donde también desplegó, tempranamente, tareas de edición. Su actividad como editor fue una faceta clave de su labor en la difusión de la literatura producida en diferentes zonas del continente. Rama fue editor en emprendimientos de la más diversa naturaleza. Fue redactor responsable de Clinamen a sus veinte y dirigió las páginas literarias de Marcha entre 1959 y 1968. También llevó adelante una pequeña editorial con Carlos Maggi entre 1949 y 1951 donde publicó su primera novela, trabajó en la estatal Colección de Clásicos Uruguayos Biblioteca Artigas en la década de 1950, tuvo un pasaje por la editorial montevideana Alfa donde dirigió una colección, fundó junto a su hermano Germán y a José Pedro Díaz la editorial Arca en 1962 y luego, en Venezuela, durante el exilio, impulsó y dirigió la Biblioteca Ayacucho.
¿Cuál es el archivo para conocer al Rama editor? Una fuente para entender estos emprendimientos son los libros que se produjeron en cada uno de ellos. El trabajo de Rama puede verse en la construcción de catálogos, redacción o encargo de prólogos, diseños de cubierta, promoción de traducciones, entre otras tareas propias de la labor editorial. Pero existe asimismo documentación relevante que está disponible en varios fondos documentales. Sin ir más lejos, el Archivo Personal de Ángel Rama que se conserva en el barrio Malvín conserva profusa documentación que va desde contratos, recibos y balances a correspondencia con autores sobre manuscritos, borradores e índices, por ejemplo, del período en que estuvo al frente de la editorial Arca. Pero, como el periplo de la documentación relacionada con este tipo de iniciativas en general es sinuoso, otro conjunto documental importante acerca de la editorial Arca es custodiado en otra institución. Se trata de la Sección Archivo y Documentación del Instituto de Letras de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Udelar que, en 1999 recibió de parte de Alberto ‘Beto’ Oreggioni una importante donación de documentación vinculada con la editorial (https://fhce.edu.uy/arca-editorial/). Allí pueden encontrarse manuscritos, pruebas de página, tapas, correspondencia, informes, contratos, listas de precios, recortes de prensa, entre otros documentos conservados por Oreggioni, una persona que jugó un rol clave en la editorial, incluso cuando Rama estaba fuera del país durante el exilio. La correspondencia que ambos mantuvieron da cuenta del papel que conservó en Arca a la distancia.
En los años de su exilio en Caracas, Rama estuvo al frente de un proyecto editorial sumamente ambicioso, la Biblioteca Ayacucho, que comenzó a publicarse en 1974. Seis años más tarde, escribía un balance de la labor que se venía realizando y explicitaba los criterios que habían animado la construcción de semejante catálogo. Se trató de una “Biblioteca de la cultura latinoamericana” que reunía literatura de toda región y textos que formaban parte de otras disciplinas en una búsqueda por “reintegrarlas en un solo corpus que muestre el proceso creativo desarrollado a lo largo de la historia por los hombres del continente”, prestando atención también a la peculiar mezcla de géneros de la literatura latinoamericana. El “criterio culturalista” también estaba presente en la centralidad que Rama le asignaba a la cultura en los procesos de integración continental. Concebía a la Biblioteca Ayacucho como una tarea con vistas al futuro: “Siendo una vasta recuperación de pasado, en gran parte perdido u olvidado, la integración cultural es un intento revolucionario que, en cuanto tal, se propone un futuro, construyendo la visión utópica de un continente y de una sociedad ideal. En estas condiciones, el pasado no es recuperado en función de archivo muerto, sino como un depósito de energías vivientes que sostienen, esclarecen y justifican el proceso de avance y transformación revolucionaria.”
Facundo Gómez ha señalado que ese texto tenía origen en una réplica a críticas recibidas por intelectuales venezolanos acerca de los criterios de selección de la colección. Pero dio lugar a un artículo finalmente publicado en 1981 en la revista Latinoamérica. Anuario de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de México. En esa universidad se desempeñaba como docente e investigadora la historiadora uruguaya Lucía Sala que también estaba exiliada. En su archivo privado, que fue donado al AGU en 2008 por su familia, se conserva una copia de un borrador de aquel artículo. Se trata de un documento mecanografiado y con anotaciones que seguramente fue parte de los intercambios para su publicación en la revista del Centro de Estudios Latinoamericanos con el que la uruguaya estaba vinculada.
El borrador del texto escrito en 1980 sobre la Biblioteca Ayacucho no es la única presencia de Rama en los fondos documentales del AGU. Otro archivo privado conserva documentos que dan cuenta de su vida universitaria. Fue en 1966, con cuarenta años, que se incorporó a la Facultad de Humanidades y Ciencias donde fue profesor titular y director del Departamento de Literatura Hispanoamericana. Si bien la docencia universitaria fue una actividad tardía en su carrera, cuando ya tenía una destacada labor en la prensa, rápidamente su nombre se ubicó en el centro de las principales discusiones de política universitaria. El archivo de Hugo Villar y Haydée Ballesteros conserva copia mecanografiada de las transcripciones de las presentaciones y los debates del Seminario de Estructuras Universitarias que se realizó en mayo de 1967 en Montevideo, con la participación central del antropólogo Darcy Ribeiro en el marco de las discusiones que promovió el rector Oscar Maggiolo al proponer su Plan de Reestructuración de la Universidad. En aquel seminario Rama disertó sobre el lugar de las “Letras” en las discusiones acerca de la organización universitaria. Esta intervención sería incluída en uno de los dos volúmenes que editó la Udelar con las ponencias del seminario pero el archivo de Villar y Bayesteros cuenta con los registros taquigráficos minuciosos de aquellas sesiones que incluyeron intercambios entre los participantes tras cada una de las presentaciones. Allí también se guardaron, en la misma carpeta, las prolijas notas tomadas por Villar al escuchar la presentación del Profesor de Literatura Hispanoamericana, a quien el entonces Director del Hospital de Clínicas prestó atención sin importar la distancia profesional que los separaba.
Una última presencia de Rama en otro archivo privado del AGU merece ser mencionada en este recorrido un tanto arbitrario. Se trata de algunas cartas intercambiadas con el historiador Juan Oddone entre 1979 y 1983. Desde Washington, en Estados Unidos, Rama le propuso a Oddone la preparación de un libro sobre el pensamiento liberal en América Latina para ser incluido en la Biblioteca Ayacucho. Consistiría en una antología de textos representativos de esta tradición y un prólogo a cargo del historiador. Rama concebía este trabajo en diálogo con uno preparado por José Luis y Luis Alberto Romero (“los Romero”) sobre el pensamiento conservador. Como bien había afirmado en el balance de 1980, la concepción de la Biblioteca debía ser “plural” para cumplir los objetivos que se había trazado. En octubre de 1979 Rama tenía la expectativa de contar con el material para fines de 1980 para que fuera incluido en la previsión anual que la licitación correspondiente le exigía. En octubre de 1983 el compromiso seguía en pie pero el prólogo aún no había sido escrito, tal como quedó consignado en la última carta que Oddone envió a la residencia de Rama, entonces en París. Algunos días después, a Rama lo sorprendería la muerte en un fatal accidente de avión y aquel libro no sería publicado.
La enumeración, que no es exhaustiva, podría incluir también al Archivo institucional de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación donde se puede encontrar documentación sobre la carrera de Rama pero también informes que registran su preocupación por la teoría y la metodología en los estudios literarios a lo largo de su actividad docente.
Estos ejemplos solo buscan llamar la atención sobre las contingencias que están detrás de los procesos de construcción de archivos para la historia intelectual. Vestigios de la trayectoria de Ángel Rama pueden encontrarse en múltiples lugares. Sirva este aniversario para saludar los esfuerzos por la conservación y el acceso público a los archivos que dan cuenta de la vida intelectual y que suelen estar librados a intrincados avatares que ponen en riesgo una y otra vez su disponibilidad.
Lucas D’Avenia (en el marco del proyecto Ciencias sociales y mundo editorial en Uruguay en los “largos años sesenta»)
Bibliografía consultada
Gómez, Facundo, «Ángel Rama, un intelectual latinoamericanista”, en: Ángel Rama, América Latina: un pueblo en marcha. (Santiago de Chile: Fundación Darcy Ribeiro/Tucán Editores, 2022)
Rama, Ángel, “La Biblioteca Ayacucho como instrumento de integración cultural latinoamericana”, Latinoamérica: Anuario de Estudios Latinoamericanos, n. 14 (1981).
Rama, Ángel, Una vida en cartas. Correspondencia 1944-1983. (Montevideo: Estuario, 2022).
Rocca, Pablo (ed.), Un proyecto latinoamericano. Antonio Candido y Ángel Rama, correspondencia. (Montevideo: Estuario, 2015).
Descripción del Archivo Privado Lucía Sala (AGU): https://archivosdocumentales.udelar.edu.uy/index.php/lucia-sala
Descripción del Archivo Privado Hugo Villar – Haydee Bayestero (AGU): https://archivosdocumentales.udelar.edu.uy/index.php/aih-ap-hvhb
Descripción del Archivo Privado Juan Oddone (AGU): https://archivosdocumentales.udelar.edu.uy/index.php/juan-oddone







